lunes, 28 de septiembre de 2009

Crisis seleccionada


Grande es la bronca. Grande es el desconcierto. Grande es la incertidumbre por saber si Argentina clasificara realmente al Mundial Sudáfrica 2010. ¿Dije bien? Si, 2010, falta menos de un año para la gran cita del mundo futbolístico, y todavía no tenemos el lugar asegurado.
El ultimo partido contra los vecinos sudamericanos, esos de remera amarilla que siempre se la rebuscan para amargarnos la vida, nos dejo una preocupación, grande como el Gigante de Arroyito. Alguien alguna vez dijo: “Después de la batalla, cualquiera es general”; y así fue, en un país con 30 millones de técnicos de selección, se hace difícil que la mayoría coincida en, por lo menos, algún punto. Y así empezaron las preguntas filosas: ¿Es Maradona un técnico de selección? ¿Puede hacerse cargo de este momento o tiene que dar un paso al costado? ¿Los jugadores no lo entienden o no lo quieren entender? ¿Por qué los jugadores no rinden como en sus equipos?
A ver, intentemos contestar esas preguntas. Maradona con toda su experiencia, y toda su demostrada sabiduría sobre el balompié no tiene lugar al error, por lo tanto puede ser tranquilamente técnico de selección. Hacerse cargo de este momento, no presenta mayor resquemor para un persona que estuvo varias veces al filo de la muerte, que jugó en los estadios mas difíciles y que le puso el pecho a un estadio repleto de italianos silbándonos el glorioso Himno Nacional no debería ser mayor problema sacar algunos puntos mas en estas eliminatorias para llegar al tan ansiado Mundial. Ahora, Maradona es el mejor, y no hay discusión, pero se ve a las claras que no lo entienden; ¿Quienes? los Messi, los Agüero, los Heinze, que vienen de ganar verdaderas fortunas de dinero para defender a una simple camiseta con bastones celestes y blancos adornando el pecho; o esos bastones son muy pesados o como no les deja rédito económico no merece ser transpirada. Si en algún momento, alguno piensa lo segundo, Diego te damos la derecha, esa persona merece el total destierro de nuestro país y selección. Seré un iluso, un utópico, pero no entiendo como cualquier jugador puede cansarse de hacer goles y recibir elogios en Europa, y cuando juegan con la Selección no pueden dar dos pases seguidos. Es muy llamativo, y merece el estudio de profesionales en el tema, el porqué baja tanto el nivel un jugador que se pone la celeste y blanca. Será la falta de hambre de gloria, el eterno invierno en el pechos, el miedo escénico o qué, pero la realidad nos marca que estamos muy cerca de quedarnos afuera del Mundial como hace mucho no pasaba. ¿Culpas individuales? Hay hasta el hartazgo, con Grondona, Maradona y jugadores. ¿Culpas grupales? Abundan, y por doquier.
Maradona no puede renunciar a menos de un año del Mundial, ningún técnico cuerdo agarraría a la Selección Argentina con tan poco tiempo de preparación. Los entiendo, y me entienden. La bronca es la misma, sumándole que hay dos técnicos argentinos como Marcelo Bielsa y Gerardo Martino que están seudo-clasificados al Mundial con equipos con garra y que juegan muy bien al fútbol como nos gusta a la mayoría de los argentinos, digo mayoría porque hay gente que todavía piensa como Bilardo y compañía.
Es hora de que todos hagamos un mea culpa, y tiremos para el mismo lado. Digo todos, porque los hinchas son los principales culpables del frío del Monumental. Si vas a ir a ver a la selección anda de celeste y blanco, y deja la voz en la cancha, solo así recuperaremos la mística. Y si tenemos la mística no nos para nadie. Dirigentes, Diego, jugadores e hinchas es hora de llevar a nuestra amada celeste y blanca a los mas alto del mundo, saquemos a relucir nuestro orgullo y mostrémosle al mundo que juntos podemos. Siguiendo con la premisa de Cesar Luis Menotti: “Selección, prioridad numero uno”.