jueves, 29 de julio de 2010

Cristiano Ronaldo: ¿Contenido o forma?

Una imagen, vale más que mil jugadas. Recientemente, con el Mundial de Sudáfrica 2010, se ha puesto en común conocimiento la cantidad de dinero que se gastó en el mismo. Donde primero, estaba pactado un monto, y luego éste se triplico con el tiempo. Muchos supieron afirmar que era un costo exagerado para un país donde el fútbol no es la principal atracción, aunque la FIFA así lo quiera. Pero, ¿Es realmente exagerado ese dinero? ¿Es acorde al dinero que hoy en día mueve el fútbol? ¿El dinero que mueve el fútbol, también es exagerado? Pareciera que si. Porque no hace más de un año, el mundo se sorprendía ante las compras millonarias de Cristiano Ronaldo (98 millones de euros) y Kaká (68 millones de euros) del Real Madrid. Pero, el objeto de las compras excede lo futbolístico; quizá Ronaldo no valga ese dinero, pero Ronaldo sí puede generar ese dinero. Es decir, como afirma Karl Marx las fuerzas productivas son las que inciden en la fabricación de algún producto, es este caso el fútbol. Cristiano Ronaldo, no tiene que meter millones de goles, para rentabilizar ese dinero, sino que su imagen vale más de lo que juega. Con menos de 6 meses en el equipo español, el portugués ya había generado ingresos para el club por más de 100 millones de euros, ¿Gracias a qué? A la venta de camisetas. Entonces, el jugador, como alega Marx de cualquier trabajador, ya se había pagado su sueldo, por así decirlo, y es más, había generado una plusvalía que lógicamente iría para Florentino Pérez, el mandamás del Real Madrid. La plusvalía es ese excedente de dinero que genera el trabajador, a favor del empresario. En este caso, Cristiano no es un trabajador convencional, pero el sistema funciona de la misma forma para con él. La diferencia entre Florentino Perez y Cristiano Ronaldo, es que uno, el primero es dueño del segundo. Si bien, el segundo es que genera todo el dinero, pertenece al primero, porque sino, no tendría la posibilidad de jugar en uno de los equipos más importantes del mundo, lo cual, de hecho, le da más brillo a su imagen.
Pero claro, los jugadores son “bichos raros” en el ambiente de la fama. Quizá como muchos famosos tienen que mostrar una imagen, de que son felices y que todo siempre va bien, pero esto, lo sabemos, no es así. Como bien asevera, Pierre-Bourdier sobre el panorama micro social al cual se atienen los individuos, habla sobre un campo y un habitus. Éste ultimo, es la conducta individual que cada individuo lleva dentro de un campo particular, y a su vez, campo es el lugar específico donde hay habitus que solo pueden hacerse en ese lugar. En este caso, el individuo es un futbolista, el portugues de la propaganda del shampoo. En determinados campos, es decir lugares, deberá cumplir distintos habitus según la situación lo amerite. Hay que tener en cuenta que Ronaldo, es demasiado joven, y hace cosas muy diferentes a la mayoría de la gente de su edad. O sea que, tiene habitus muy distintos a los de la masa mayoritaria de individuos. Pero volviendo al jugador, no tendrá el mismo habitus en distintos campos como puede ser: una conferencia de prensa, un campo de juego, un entrenamiento o hasta un colegio, donde dé una charla de solidaridad. En cada uno de ellos, cumple un papel distinto. En algunos, como actor principal, en otros como secundario, y en otros tan solo como espectador. Claro está, que debido al grado de euforia que genera su presencia, siempre va a estar inclinado para el lado de actor principal, pero esto no es siempre igual. Y así también, lo define Goffman, que confirma que la persona en la vida cotidiana actúa de dos formas; el autor utiliza la metáfora del teatro para explicarlo, y para denominar el comportamiento de las personas en una realidad determinada. Considera a las personas con un enfoque de actores dramaturgos, y definir así las actuaciones de los individuos en sus interacciones, como si se tratara de una obra de teatro. Es aquí, donde aparece la diferenciación entre la “escena” y el “detrás de escena”, en la primera existen todas aquellas acciones que los individuos dejan ver a los demás, mientras que en la segunda predomina aquello que no se da a conocer, que se mantiene oculto en la privacidad del individuo. Esto, reafirma la posición que se propuso antes, que un jugador de fútbol aparenta una forma de ser ante las cámaras, mientras que en su soledad, puede ser algo completamente diferente. Cualquier individuo con un problema personal, no rinde de la misma manera en su trabajo, pero no se comprende cuando un jugador de fútbol rinde mal en su trabajo, porque se lo critica en forma desmedida. ¿Por qué? Porque las personas tienen en su cabeza, la imagen de una persona que siempre está bien, que siempre es feliz, y que casi no tiene los problemas de una persona normal. Pero, esto no es así, y es así, como se genera el mayor problema del rendimiento del futbolista.
Por eso, por tanto aparentar, los mejores jugadores del mundo, como Cristiano, se olvidan de ser, de hacer, de crear, y hasta de divertirse ellos mismos. La necesidad de vender su imagen, por decision propia o ajena, atenta contra su juego, y así contra el futbol en general. Porque este deporte no necesita jugadores lindos, necesita que jueguen lindo. No necesita de imagenes, necesita de jugadores de futbol.